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Este tratamiento se utiliza en aquellos casos de azoospermia
obstructiva, es decir, cuando existe una obstrucción de los conductos
deferentes, que son los que llevan los espermatozoides del testículo al exterior, como sucede en los hombres vasectomizados u otros que tienen ausencia congénita de estos
conductos.
La oligospermia severa, que es una disminución significativa del número de
espermatozoides, también es una indicación para este
tratamiento. Así también en los casos que existen anticuerpos
antiespermatozoides, que es una alergia a los propios
espermatozoides, o en los casos de baja capacidad de fecundación a pesar de semen normal y, como último
recurso, en los casos de infertilidad sin causa determinada.
Los espermatozoides para la inyección se obtienen normalmente por la eyaculación, sin embargo existen otros métodos para aquellos casos que de otro modo parecen
irresolubles, tales como: la aspiración percutánea al epidídimo o a los testículos directamente (MESA o
TESA), o bien las biopsias abiertas. Incluso con precursores de los espermatozoides
(espermátides), que son espermatozoides inmaduros, se han logrado embarazos mediante la
ICSI.
Según los datos publicados en 1998 por la Sociedad de la Tecnología para la Reproducción
Asistida, la tasa de nacimientos después de ICSI fue del 23.5%. En pacientes menores de 34 años se han comunicado tasas de embarazo por transferencia tras ICSI de hasta el 49%. Incluso se ha logrado una tasa de embarazo por ciclo del 14.8% con ICSI realizado un día después del fracaso de fecundación de los ovocitos con los métodos
convencionales.
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