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Se
puede decir que ésta es la última alternativa
que puede existir para encontrar espermatozoides.
Se realiza una incisión de aproximadamente 1cm
en el escroto, desde donde se separan una a una
las capas del testículo hasta llegar a la
membrana que rodea el tejido del testículo (albugínea),
en la que se practica un corte con un bisturí
para tomar una pieza de tejido del tamaño de una
lenteja.
La porción del tejido testicular se coloca en
una placa con medio de cultivo con pH estable y
se introduce a la incubadora. Luego se segmenta
la muestra con la ayuda del bisturí y, , a
traves de un microscopio invertido se buscan los
espermatozoides liberados de los túbulos
seminíferos con el microscopio invertido. En el
caso de no encontrar espermatozoides, se obtiene
otra porción de testículo y, de resultar también
negativa, se repite la biopsia en el otro
testículo.
Los procedimientos anteriormente descritos
pueden llevarse a cabo también en aquellos casos
en que más adelante se efectuará un ICSI, para
lo cual el tejido obtenido puede congelarse. La
biopsia y congelación de tejido testicular ha
venido a resolver en gran medida el problema en
pacientes con azoospermia no obstructiva y, en
el campo de la fertilidad, permite hacer un
diagnóstico, sentar un pronóstico para seguir un
tratamiento de IVF-ICSI, si encontramos
espermatozoides en el tejido.
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